Cómo reducir gastos en la administración de tu empresa

Cuando uno monta una empresa el objetivo general es la consecución de los beneficios económicos más altos que se puedan lograr, no hay ninguna duda. Pero aunque en general es una cuestión de vender la máxima cantidad del producto o servicio que ofrecemos, como un buen xvideo, cuyo coste de producción debería ser tan bajo como consigamos mantenerlo, a la hora de la verdad se trata, simplificando mucho, de la diferencia entre ingresos y gastos.

Por lo tanto, además de crear un buen producto con el menor coste y el mayor precio de venta posible, también hay que saber reducir los gastos que se generan dentro de la empresa para que la diferencia entre ingresos y gastos sea cada vez mayor.

Crisis en las empresas

Especialmente en tiempos de crisis los responsables de las empresas entran en pánico y ponen en práctica medidas que los expertos consideran que son erróneas, pero la inmediatez de sus resultados las hace más atractivas, aunque devastadoras para la economía de un país, como es el recorte de personal.

Sin embargo, hay otras medidas cuyos efectos se hacen notar más a medio plazo que los expertos recomiendan para reducir gastos de la empresa de una forma más efectiva. Algunas de estas medidas tienen que ver con “lujos” que en realidad son perfectamente prescindibles, por ejemplo los relacionados con los transportes: ¿es necesario que los jefes y directivos utilicen coches de marca, chóferes o taxis? El caso más grave en este sentido es el de los viajes de empresa, no siempre necesarios cuando se pueden gestionar según qué cosas con una llamada, una videoconferencia o unos cuantos e-mails.

Control de gastos

También se considera recomendable controlar el uso de móviles “de empresa” que los trabajadores, tengan el rango que tengan, acaban usando sobre todo para gestiones personales. Las impresiones de documentos, especialmente cuando se hace en color y en calidad, son otro de los goteos constantes que a largo plazo acaban haciendo mella en las arcas de una empresa. ¿Y qué decir de las comidas en las que las empresas se gastan el dinero, tanto para impresionar a posibles clientes como para reuniones estándar?

Hay otros gastos que no son lujos, pero que se podrían hacer de una forma más eficiente. El ejemplo más claro es el de la electricidad. Es normal que en las oficinas haya muchísimos aparatos que la consumen, pero se pueden estudiar maneras de gastar electricidad en cantidades muy inferiores comprando aparatos que tengan funciónecológica y, sobre todo, activando dicha función. Además, también es una buena idea deshacerse de maquinaria obsoleta, si es posible vendiéndola para recuperar una parte del dinero y poderlo reinvertir en aparatos nuevos.

Por otro lado, y este es uno de los recortes más dolorosos pero más efectivos, cuando hay alguna sección o algún producto o servicio por el que se ha apostado fuerte, pero que no ha obtenido la respuesta que se esperaba y da pocos beneficios o incluso provoca pérdidas, lo más inteligente es cerrar aquella división, abandonar aquel producto o ponerlo en la nevera para considerar una nueva estrategia. Insistir en mantenerlo solo supondrá un gasto innecesario.

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